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Células solares australianas: imprimibles, flexibles, baratas...


Impresión de células solares en polímeros

Se están desarrollando nuevas células solares, plásticas, imprimibles, flexibles y baratas, fabricadas en rollos. Se pretende que estas células se puedan imprimir sobre polímeros, de forma semejante a la impresión de billetes.

En este momento hay una compañía, Securency International, especializada en impresión de dinero, que está desarrollando pruebas de impresión con estas células solares.

La idea es producirlas en masa, abaratándolas, y después instalarlas en tejados de edificios y otras superficies amplias.

Todavía se está desarrollando esta tecnología (el proyecto se encuentra ahora a la mitad del camino, aproximadamente), pero las perspectivas son muy buenas, y se espera que se puedan instalar paneles impresos en tejados, experimentalmente, en un corto espacio de tiempo. De hecho, las pruebas de impresión se han comenzado ya, 6 meses antes de lo previsto.

Este proyecto está siendo llevado a cabo por un consorcio, VICOSC, en el que se juntan universidades e industria, habiendo investigadores de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO), la universidad de Melbourne, la universidad de Monash, y las empresas Securency, BP Solar, Bluescope Steel y Merck.

Este tipo de unión, siempre deseable, viene a reforzar la indicación de que la industria lo considera viable, y no una hipótesis remota.

Si se desarrolla como está previsto, esta investigación podría llevar a la industria Australiana al liderazgo en componentes electrónicos imprimibles, una tecnología a la que se le prevee un brillante futuro.

Ver más en Scitech News.

Cambio climático: 600 millones de afectados


El deshielo de los polos podrá ser más rápido de lo que se preveía

Ha empezado hoy una conferencia de tres días sobre el cambio climático, en Copenhague, en la que participan unos 2000 científicos de todo el mundo.

Su intención es aportar datos para preparar las negociaciones políticas que deberán tener lugar a finales de este año, para establecer un nuevo tratado sobre el calentamiento global.

Ya el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU, siglas en inglés) dijo en su última conferencia, en 2007, que el nivel de las aguas debería aumentar este siglo entre 20 y 59 cm., por lo que fue duramente criticado como alarmista por algunos sectores.


En la conferencia actual, los nuevos datos aportados apuntan a un aumento del nivel de las aguas de aproximadamente 1 metro durante este siglo, lo que pondría en peligro a la décima parte de la población mundial, 600 millones de personas, que viven en islas, costas y otras zonas bajas.

Además, indican que este aumento aún se podría ver agravado: si continúa el calentamiento global, estos números deberán ser ampliados.

Y no sólo se habla del aumento del nivel de las aguas, sino de todas las alteraciones climáticas que esto conlleva (y que ya se están produciendo).

Sin embargo, los escépticos del cambio climático continúan insistiendo en que todo esto son exageraciones, que en cualquier caso el calentamiento no es debido a los combustibles fósiles, y que seguir el camino de las energías renovables sólo nos va a meter en una recesión aún mayor.

Bueno es que siempre haya todo tipo de opiniones, pero me parece que algunos se han olvidado de cuando parar.

Ver más en la BBC aquí y aquí

Noruega: Autobuses con combustible fecal



En Oslo, Noruega, se toman muy en serio los combustibles ecológicos y el reciclaje. Hasta septiembre de este año, deben entrar en funcionamiento 80 autobuses, en fase experimental, movidos por un nuevo combustible: biometano proveniente de material fecal humano.

Los autobuses tendrán incorporadas máquinas que transforman el material fecal en gas metano. El metano funcionaría como combustible, haciendo andar el autobús.

Dos estaciones de tratamiento de residuos urbanos serán modificadas para poder abastecer a los vehículos, alogo así como sus "gasolineras".

En relación a los mismos, no serán necesarias grandes alteraciones, además de la incorporación de la máquina de obtención del metano.


Se estima que este biometano debe costar unos 0,40 euros por litro menos que el combustible utilizado actualmente (calculan 0,27 euros/litro del biometano frente a los 0,67 del gasóleo utilizado actualmente).

Además, la emisión neta de CO2 debida a la combustión del metano es nula, una vez que el carbono utilizado en este combustible proviene de la atmósfera y no de combustibles fósiles. Teniendo en cuenta la electricidad que se gasta en la fabricación del metano a partir del material original, aún así el cálculo del ahorro conseguido es de unas 44 toneladas de CO2 por autobús / año.

Si todo sale bien en las pruebas, los 80 pasarán a 400, toda la flota de Oslo, incluso aunque para eso tengan que utilizar una mezcla de biometano con biogas proveniente de incineración de restos de cocinas de restaurantes y de casas particulares (no sabemos si por falta de materia prima para producir suficiente biometano...).


Yendo más lejos, las autoridades de Oslo piensan que, se todo sale bien, podrían modificar también automóviles privados para que utilizasen biometano y biogas (¿de sus propias cocinas y cuartos de baño?).

Esto realmente sí que es ahorro energético ecológico. Pero nadie ha hablado de olores en los autobuses...


Ver más en el Guardian