La pesadilla de quien sufre un cáncer: metástasis
Las metástasis, la más obscena de las palabras para quien tiene que relacionarse de alguna forma con el cáncer, podrían ser impedidas.
Al menos, ésa es la intención de un grupo de investigadores del Instituto de Investigación sobre el Cáncer ( Institute of Cancer Research), que anunció recientemente haber descubierto una enzima, LOX, la cual es crucial para estimular las metástasis, según informó la publicación especializada Cancer Cell.

La enzima LOX (lisil oxidasa) envía señales para preparar una nueva área del cuerpo para que el cáncer pueda establecer allí un nuevo cultivo. Sin ese proceso de preparación, el nuevo ambiente sería demasiado hostil a la diseminación del tumor.
El 90% de las muertes relacionadas con la enfermedad se deben al proceso de esparcimiento del cáncer desde su posición original hacia otras áreas del organismo, generando las metástasis ( nuevos tumores) en otras zonas del cuerpo.
La coordinadora de la investigación, Janine Erler, calificó el descubrimiento como la pieza clave del rompecabezas que estaba perdida y que los científicos habían estado buscando.
La experta dijo que es la primera vez que se identifica a una enzima como el factor clave en el proceso que permite al cáncer diseminarse, y añadió que Si podemos interrumpir la capacidad del cuerpo para preparar nuevas áreas con el objeto de que el cáncer se esparza, podremos efectivamente prevenir la metástasis cancerígena.
Siguió aún comentando que ese proceso es muy difícil de tratar y este nuevo descubrimiento ofrece una esperanza real para que podamos desarrollar una medicina que luchará contra la expansión del cáncer.
Así, en este momento la investigación está dirigida a conseguir el bloqueo de la enzima. Los especialistas se mostraron optimistas respecto a la posibilidad de que utilizando fármacos, se pueda llevar esto a cabo y, así, se logre mantener aislado al cáncer.
Las investigaciones han sido hasta ahora realizadas en cánceres de mama de ratones, pero los científicos creen que los hallazgos se podrán aplicar a otros tipos de cáncer y a otras especies, incluyendo la nuestra.
Existe el riesgo de que las sequías provoquen una emisión de CO2 superior a su fijación RAINFOR, un grupo de investigadores de 13 países, que estaba monitorizando la salud a la selva amazónica en períodos de tiempo amplios, ha llegado a un descubrimiento sorprendente:
La severa sequía del 2005 en esta zona (la peor en 40 años) no sólo ha hecho disminuir la absorción de dióxido de carbono de la atmósfera, sino que incluso determinadas zonas más afectadas han llegado a ser emisoras netas de CO2, o sea, emiten más en la respiración que lo que fijan en la fotosíntesis.
Así pues, ni siquiera las selvas amazónicas pueden ser consideradas como la salvación segura contra los gases de efecto invernadero, conclusión a la que han llegado estos investigadores y que apareció publicada ayer en la revista Science.
Se había medido que los bosques tropicales del planeta, en su conjunto, cuando están creciendo, pueden llegar a absorber hasta 1,8 toneladas de CO2 por año. El problema descubierto ahora es que, si las plantas no están sanas y creciendo convenientemente, disminuye su captura de CO2 por fotosíntesis mientras que se mantiene el CO2 emitido en la respiración, y aún aumenta por los microorganismos encargados de la descomposición de los árboles y plantas muertos, con lo que disminuye la tasa de fijación, e incluso en casos extremos puede invertirse, convirtiéndose las zonas más degradadas en emisores netos de CO2.
Este equipo, RAINFOR, lleva ya 25 años haciendo estudios y mediciones en 44 zonas diferentes en la región de la Amazonia, y mismo así Encontramos la amazonia sorprendentemente sensible a la sequía, y el evento del 2005 fue lo suficientemente fuerte como para que el bosque pasase de ser una fuente de absorción de CO2 a largo plazo a ser un emisor temporal de CO2, como indica Oliver Phillips, ecologista de la Universidad de Leeds y autor principal del estudio.
Como la previsión climática para este siglo es de mayores sequías en estas zonas del planeta, la pérdida de bosques tropicales debe ser encarada como una nueva razón para el rápido aumento de los niveles de CO2.
De todos modos, Ronald Neilson, bioclimatólogo del Servicio de Bosques del Departamento de Agricultura en Corvallis, Oregón, dice que si bien El estudio demuestra que la sequía puede tener un impacto muy significativo en el saldo de carbono del planeta, por otro lado en las épocas de sequía existe una clara disminución de días nublados, lo que conlleva un aumento de luz solar que puede fomentar el crecimiento de las plantas incluso en climas más secos.
Así pues, tenemos un motivo más para intentar evitar el aumento de emisiones por el hombre, pero aún no perdemos las esperanzas.
Recreaciones y fotografías de agujeros negros, en ésta primera mostrando como absorbe materia de una estrella cercana
Han encontrado una pareja de agujeros negros. Esto teóricamente debe ser muy frecuente en el Universo, pero claro, como no se ven directamente (por eso se llaman así, porque absorben hasta la luz), son muy difíciles de detectar. Luego detectar dos, y encima cercanos uno del otro, más difícil aún resulta.
Pero un equipo de astrónomos de Tucson lo ha conseguido, y lo han publicado en la revista Nature: Dos agujeros negros, con masas millones de veces superiores a la de nuestro Sol (20 y 800 millones respectivamente), y que giran uno entorno al otro.
Todd Boroson y Todd Lauer, autores del descubrimiento e investigadores del Observatorio Astronómico Nacional Óptico (NOAO) de Estados Unidos, tuvieron que examinar 17.500 galaxias candidatas para encontrar una con un sistema binario de agujeros negros, aunque los modelos astronómicos vigentes actualmente indican que debe haber por lo menos un gran agujero negro en el centro de todas y cada una de las grandes galaxias.
La proximidad de estos dos agujeros negros (trece veces menos que la distancia entre el Sol y Alfa Centauri, la estrella más próxima a nosotros), hace suponer que próximamente se fusionarán en uno sólo, finalizando el proceso de fusión de dos galaxias, de las que procedían cada uno de estos agujeros.
La dificultad estriba en que, como no se ven, sólo se pueden detectar mediante alteraciones en la luz de estrellas cercanas, u observando otras anomalías gravitacionales nada fáciles de determinar. Por lo menos, hasta que seamos capaces de "ver" ondas gravitacionales, que sí emiten. Pero nuestra tecnología aún no lo permite.